lunes, febrero 17, 2003

Tormenta.

Escurre el cielo
semen a cubetazos
-deseo en frío-
Me refugio en Bob Marley
invocando
una playa sin rocas
mi marea sin lodo
y a tu boca menguada: Sin tormenta.



Si vuelves, prometo sedar a las gaviotas.

lunes, febrero 10, 2003

Visita a Candy Land.
Trabajar de extra en los estudios Fox es una chinga
-lo sospechaba-
Me levante todos los días a las 5: 20, intente engañarme con “voy a Magic” pero el cuerpo me mentó la madre al segundo día y se declaró en mi contra.
La locación es un lugar terrozo y congelado que pretende ser el desierto de Nevada, con una tienda y casas de utilería.
Al llegar, dan de desayunar tipo buffet y luego, vas a vestuario a que te den unas garras peores que las que traías…
con eso vas a tener que vestirte los cuatro días…IGUALITO.

La serie se trata de unos gusanos gigantes que comen gente, a los que los activistas ecologistas (léase nosotros) tratamos de salvar.
B-movie all the way.
Así que todo mi trabajo consistió en caminar por el set mientras se peleaban los actores,
fingir que me quiso tragar un gusano de látex movido por personas adentro
y gritar –Save the Worm.

Mientras los servicios de bulto no eran requeridos por el director, todos nos refugiábamos atrás de un trailer en el “craft service” una mesa gigante con cerros de dulces;
tootsie rolls
fruit rollups
snikers
milkyways
manzanas
oreos
jugos
sándwiches
café, té y toda la coca cola que quisieras.
El primer día eres como niño en piñata pero luego…
luego eres sólo una res asoleada y en engorda.
Claro que cuando se va el frío infernal, viene detrás un calor cegador y apendejante.

A la una comes, buffet otra vez y luego de nuevo al set hasta las 6 de la tarde….
Nos divertimos cuando se pudo.
Fumar-pastar-trabajar-pastar-fumar.

Revisando mi correo en un ratito, me llegó correo de lectores enojados con mi artículo sobre los derechos de los migrantes, cuestionando mi postura ante la ley y no se que…
No podía con las críticas, no podía.
Quería nomás saber quien de ellos era el más idiota y romperle las rodillas con un bat.
Hasta que hablé con LH que como siempre me cachetea a palabras y devuelve a la realidad.
Decidí no contestar porque no soy editorialista y mi artículo estaba bien documentado.
¿Qué culpa tengo yo de que los gringos no se enteren de nada?
Bueno, el caso es que la visita a Candyland resultó una semana de mierda.
Me pagan el jueves.

La voz.

Escucharte es proteger mis instantes adoloridos
en donde las muchachas inauguran
competencias de masturbaciones detrás de las vidrieras
Cuando hablas el mundo calienta su esperma
Y si cantaras provocarías un orgasmo nuclear
Tu silencio es la fuga el sonido disparado al jaguar
Oírte es regar mi blancura en un sexo de niña inútil
es soñar que soy una embarazada
pujando sobre una lengua
Ah tu voz con ella embadurnaría un sable
ah tu voz más puntiaguda
ah tu voz vibrando en mis recogimientos menstruales
Escucharte es saborear el fango
escucharte es sacrilegio
robar asesinar
escucharte es como violara a las terneras.


Zóe Valdés en Vagón para fumadores. Ed. Lumen

viernes, enero 31, 2003


A veces sorprendo a mi alma fuera del cuerpo
huyendo de mis entrañas aburridísimas

ella necesita un suéter vistoso o unos nuevos aretes,
y se entretiene con ellos o peinándose
a veces, se siente contenta con crayolas derretidas entre sus dedos,

Pero siempre, siempre que puede, se me sale del cuerpo
y ando toda como calcetín volteado por la vida
fuzzy side out
camino
fuzzy side out
peligro
fuzzy side out

miércoles, enero 29, 2003

Mi abuelita esta enferma.
Su criterio resbala como mantequilla en sartén y no hay como convocarlo a que vuelva,
que la acompañe a terminar el viaje.
Mi abuelita esta enferma.
Se lava las manos tanto que le sangran, no come casi nada y su casa, se inunda de vasos con poca agua, tapados de aluminio; de muebles cubiertos de plástico; de algodones y alcohol.
Veo su infancia en un rancho en Tamaulipas, sus hermanos muertos de cualquier diarrea.
Veo fotos de una joven maestra, un matrimonio y tres hijos.
Marido agrónomo ausente y cumplidor.

Y ahora, veo una mujer que odia a ese marido, se lo escupe al decirle que nunca más va a hacer arroz ni nada por él, nunca.
Secuelas de treinta años de cocina.
Sólo quiere morirse, se rinde a la vida despreciando el pan tostado, una enfermera, una sirvienta…sólo se conformaría con una hija-esclava, que no tiene.
Nada logra menguar su dolor destemplado que repite cuando puede como ella educó sola a sus tres hijos, mientras él sólo trabajaba “muy a gusto”.
Mi abuelito, finge sordera y sobrevive con chocolates de la Waldo’s.
No comparten siquiera los cubiertos.
Ahora deslavada y desértica, mi abuelita es una llanta lisa que hizo de mi infancia un placer con pollitos y crayolas.
Y ahora que es mi turno, se me monta el coraje de verla tan vencida, tan imposible.
Sólo tiene 74 años, pero le son demasiados.
Harta del carnaval en que trae a la familia, diagnostico ansiolíticos sin poderme bajar del burro de la ira.
Esta mañana no, soy incapaz de voltear al espejo, por cobarde y pendeja, hoy, no puedo.

martes, enero 28, 2003

Desperté tan contenta de verme.
Todo el día ha sido brillante, ojalá ahora también fría joyas.
Morfeo dice:
Estoy friendo joyas en aceite de oliva mientras bailo con un vestido rosa chillón odioso.
Luego, logro ver por una ventana, en una pared mi cara, del otro lado.
Máscara en un aparador.

lunes, enero 27, 2003

Un día soleado era todo lo que pedían mis poros.
Un día de huaraches y pelo suelto y el calor del universo sobre mí.
Hoy vamos a cenar sushi de atún.
Debí ser chef, me encanta el color de los tomates, redonditos y contentos sobre la tabla de morir.

domingo, enero 26, 2003

Estoy como un mono viendome por primera vez en un espejo.
¿seré digna del San Diego Zoo?.
Supongo que esto es como un diario con ventanas. Va.