lunes, febrero 10, 2003

Visita a Candy Land.
Trabajar de extra en los estudios Fox es una chinga
-lo sospechaba-
Me levante todos los días a las 5: 20, intente engañarme con “voy a Magic” pero el cuerpo me mentó la madre al segundo día y se declaró en mi contra.
La locación es un lugar terrozo y congelado que pretende ser el desierto de Nevada, con una tienda y casas de utilería.
Al llegar, dan de desayunar tipo buffet y luego, vas a vestuario a que te den unas garras peores que las que traías…
con eso vas a tener que vestirte los cuatro días…IGUALITO.

La serie se trata de unos gusanos gigantes que comen gente, a los que los activistas ecologistas (léase nosotros) tratamos de salvar.
B-movie all the way.
Así que todo mi trabajo consistió en caminar por el set mientras se peleaban los actores,
fingir que me quiso tragar un gusano de látex movido por personas adentro
y gritar –Save the Worm.

Mientras los servicios de bulto no eran requeridos por el director, todos nos refugiábamos atrás de un trailer en el “craft service” una mesa gigante con cerros de dulces;
tootsie rolls
fruit rollups
snikers
milkyways
manzanas
oreos
jugos
sándwiches
café, té y toda la coca cola que quisieras.
El primer día eres como niño en piñata pero luego…
luego eres sólo una res asoleada y en engorda.
Claro que cuando se va el frío infernal, viene detrás un calor cegador y apendejante.

A la una comes, buffet otra vez y luego de nuevo al set hasta las 6 de la tarde….
Nos divertimos cuando se pudo.
Fumar-pastar-trabajar-pastar-fumar.

Revisando mi correo en un ratito, me llegó correo de lectores enojados con mi artículo sobre los derechos de los migrantes, cuestionando mi postura ante la ley y no se que…
No podía con las críticas, no podía.
Quería nomás saber quien de ellos era el más idiota y romperle las rodillas con un bat.
Hasta que hablé con LH que como siempre me cachetea a palabras y devuelve a la realidad.
Decidí no contestar porque no soy editorialista y mi artículo estaba bien documentado.
¿Qué culpa tengo yo de que los gringos no se enteren de nada?
Bueno, el caso es que la visita a Candyland resultó una semana de mierda.
Me pagan el jueves.

La voz.

Escucharte es proteger mis instantes adoloridos
en donde las muchachas inauguran
competencias de masturbaciones detrás de las vidrieras
Cuando hablas el mundo calienta su esperma
Y si cantaras provocarías un orgasmo nuclear
Tu silencio es la fuga el sonido disparado al jaguar
Oírte es regar mi blancura en un sexo de niña inútil
es soñar que soy una embarazada
pujando sobre una lengua
Ah tu voz con ella embadurnaría un sable
ah tu voz más puntiaguda
ah tu voz vibrando en mis recogimientos menstruales
Escucharte es saborear el fango
escucharte es sacrilegio
robar asesinar
escucharte es como violara a las terneras.


Zóe Valdés en Vagón para fumadores. Ed. Lumen